1
"¿Encontraría a la Maga?...
...Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al
arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre
el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en
el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el
pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle,
subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la
Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual
era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas
es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo
el tubo de dentífrico."
2
"¿Por qué stop?...
...Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de
ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras
negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te
amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos,
convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos,
che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en
elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto.
Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los
huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen
porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no
se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando
salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de
escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de
la mesa."
3
"Pero el amor, esa...
...palabra...Moralista
Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y
arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las
calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas
las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío,
no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la
sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro
lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más
profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de
tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo
amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y
los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente
no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un
puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para
vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me
querés como yo no te quiero."
4
"Desde la ventana...
...de su cuarto en el segundo piso Oliveira veía el patio con la fuente, el
chorrito de agua, la rayuela del 8, los tres árboles que daban sombra al
cantero de malvones y césped, y la altísima tapia que le ocultaba las casas de
la calle. El 8 jugaba casi toda la tarde a la rayuela, era imbatible, el 4 y la
19 hubieran querido arrebatarle el Cielo pero era inútil, el pie del 8 era un
arma de precisión, un tiro por cuadro, el tejo se situaba siempre en la
posición más favorable, era extraordinario. Por la noche la rayuela tenía como
una débil fosforescencia y a Oliveira le gustaba mirarla desde la ventana. En
su cama, cediendo a los efectos de un centímetro cúbico de hipnosal, el 8 se
estaría durmiendo como las cigüeñas, parado mentalmente en una sola pierna,
impulsando el tejo con golpes secos e infalibles, a la conquista de un cielo
que parecía desencantarlo apenas ganado. «Sos de un romanticismo inaguantable»,
se pensaba Oliveira, cebando mate."
5
"Me desperté y vi la luz....
...del amanecer en las mirillas de la persiana. Salía de tan adentro de la
noche que tuve como un vómito de mí mismo, el espanto de asomar a un nuevo día
con su misma presentación, su indiferencia mecánica de cada vez: conciencia,
sensación de luz, abrir los ojos, persiana, el alba. En ese segundo, con la
omnisciencia del semisueño, medí el horror de lo que tanto maravilla y encanta
a las religiones: la perfección eterna del cosmos, la revolución inacabable del
globo sobre su eje. Náusea, sensación insoportable de coacción. Estoy obligado
a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es inhumano. Antes de
volver a dormirme imaginé (vi) un universo plástico, cambiante, lleno de
maravilloso azar, un cielo elástico, un sol que de pronto falta o se queda fijo
o cambia de forma."
6
"Toco tu boca....
...con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi
mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los
ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo,
la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas,
con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y
que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que
sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me
miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada
vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los
cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan
tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los
dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un
perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo,
acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si
tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de
fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un
breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es
bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento
temblar contra mí como una luna en el agua."
Cortázar lee este fragmento del Capítulo 7.
7
" -Está en cualquier...
... buen tratado de filosofía -dijo tímidamente Gregorovius, que había
hojeado entomológicamente las carpetas y parecía medio dormido-. No se puede
revivir el lenguaje si no se empieza por intuir de otra manera casi todo lo que
constituye nuestra realidad. Del ser al verbo, no del verbo al ser. -Intuir
-dijo Oliveira- es una de esas palabras que lo mismo sirven para un barrido que
para un fregado. No le atribuyamos a Morelli los problemas de Dilthey, de
Husserl o de Wittgenstein. Lo único claro en todo lo que ha escrito el viejo es
que si seguimos utilizando el lenguaje en su clave corriente, con sus
finalidades corrientes, nos moriremos sin haber sabido el verdadero nombre del
día. Es casi tonto repetir que nos venden la vida, como decía Malcolm Lowry,
que nos la dan prefabricada. También Morelli es casi tonto al insistir en eso,
pero Etienne acierta en el clavo: por la práctica el viejo se muestra y nos
muestra la salida. ¿Para qué sirve un escritor sino para destruir la
literatura? Y nosotros, que no queremos ser lectores-hembra, ¿para qué servimos
sino para ayudar en lo posible a esa destrucción? -¿Pero y después, qué vamos a
hacer después? -dijo Babs. -Me pregunto -dijo Oliveira-. Hasta hace unos veinte
años había la gran respuesta: la Poesía, ñata, la Poesía. Te tapaban la boca
con la gran palabra. Visión poética del mundo, conquista de una realidad
poética. Pero después de la última guerra, te habrás dado cuenta de que se
acabó. Quedan poetas, nadie lo niega, pero no los lee nadie -No digas
tonterías-dijo Perico-. Yo leo montones de versos. -Claro, yo también. Pero no
se trata de los versos, che, se trata de eso que anunciaban los surrealistas y
que todo poeta desea y busca, la famosa realidad poética. Creeme, querido,
desde el año cincuenta estamos en plena realidad tecnológica, por lo menos
estadísticamente hablando. Muy mal, una lástima, habrá que mesarse los cabellos,
pero es así. -A mí se me importa un bledo la tecnología -dijo Perico-. Fray
Luis, por ejemplo... -Estamos en mil novecientos cincuenta y pico.-Ya lo sé,
coño. -No parece."
8
"El desorden en que....
...vivíamos, es decir el orden en que un bidé se va convirtiendo por obra
natural y paulatina en discoteca y archivo de correspondencia por contestar, me
parecía una disciplina necesaria aunque no quería decírselo a la Maga. Me había
llevado muy poco comprender que a la Maga no había que plantearle la realidad
en términos metódicos, el elogio del desorden la hubiera escandalizado tanto
como su denuncia. Para ella no había desorden, lo supe en el mismo momento en
que descubrí el contenido de su bolso (era en un café de la rue Réaumur, llovía
y empezábamos a desearnos), mientras que yo lo aceptaba y lo favorecía después
de haberlo identificado; de esas desventajas estaba hecha mi relación con casi
todo el mundo, y cuántas veces, tirado en una cama que no se tendía en muchos
días, oyendo llorar a la Maga porque en el metro un niño le había traído el
recuerdo de Rocamadour, o viéndola peinarse después de haber pasado la tarde
frente al retrato de Leonor de Aquitania y estar muerta de ganas de parecerse a
ella, se me ocurría como una especie de eructo mental que todo ese abecé de mi
vida era una penosa estupidez porque se quedaba en mero movimiento dialéctico,
en la elección de una inconducta en vez de una conducta, de una módica
indecencia en vez de una decencia gregaria".
9
"A la luz del fósforo....
...se veía el gorro de astrakán, una bata grasienta, unos ojillos rabiosos. El
gorro proyectaba sombras gigantescas en la caja de la escalera, la Maga estaba
fascinada. Oliveira se levantó, apagó el fósforo de un soplido y entró en la
pieza cerrando suavemente la puerta. -Salud -dijo Oliveira-. No se ve ni medio,
che. -Salud -dijo Gregorovius-. Menos mal que te lo sacaste de encima. -Per
modo di dire. En realidad el viejo tiene razón, y además es viejo. -Ser viejo
no es un motivo -dijo la Maga. -Quizá no sea un motivo pero sí un
salvoconducto. -Vos dijiste un día que el drama de la Argentina es que está
manejada por viejos. -Ya cayó el telón sobre ese drama -dijo Oliveira-. Desde
Perón es al revés, los que tallan son los jóvenes y es casi peor, qué le vas a hacer.
Las razones de edad, de generación, de títulos y de clase son un macaneo
inconmensurable."
10
"Estos sujetos....
...creen con otros locos que no estamos en el mundo, que nuestros gigantes
padres nos han metido en un corso a contramano del que habrá que salir si no se
quiere acabar en una estatua ecuestre o convertido en abuelo ejemplar, y que
nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está
perdido y que hay que empezar de nuevo, como los famosos obreros que en 1907 se
dieron cuenta una mañana de agosto de que el túnel del Monte Brasco estaba mal
enfilado y que acabarían saliendo a más de quince metros del túnel que
excavaban los obreros yugoslavos viniendo de Dublivna. ¿Qué hicieron los
famosos obreros? Los famosos obreros dejaron como estaba su túnel, salieron a
la superficie, y después de varios días y noches de deliberación en diversas
cantinas del Piemonte, empezaron a excavar por su cuenta y riesgo en otra parte
del Brasco, y siguieron adelante sin preocuparse de los obreros yugoslavos,
llegando después de cuatro meses y cinco días a la parte sur de Dublivna, con
no poca sorpresa de un maestro de escuela jubilado que los vio aparecer a la
altura del cuarto de baño de su casa. Ejemplo loable que hubieran debido seguir
los obreros de Dublivna (aunque preciso es reconocer que los famosos obreros no
les habían comunicado sus intenciones) en vez de obstinarse en empalmar con un
túnel inexistente como es el caso de tantos poetas asomados con más de medio
cuerpo a la ventana de la sala de estar, a altas horas de la noche."